Batch Cooking · Receta del chef
Pollo asado al horno crujiente: receta fácil para batch cooking
Descubre cómo hacer un pollo asado al horno súper jugoso y con piel crujiente. Una receta básica perfecta para resolver tus comidas de toda la semana.
Ingredientes
- 1 udpollo entero limpio
- 1 udlimón grande
- 4 dientesajo
- 2 ramitastomillo fresco
- 50 mlvino blanco seco
- 30 mlaceite de oliva virgen extra
- 1 cdtasal fina
- ½ cdtapimienta negra molida
Elaboración
El pollo asado entero es un pilar fundamental en cualquier sesión de batch cooking eficiente. Cocinar una pieza grande te permite desglosar la proteína en múltiples preparaciones derivadas a lo largo de la semana, optimizando el uso de energía del horno.
Por qué esta receta es ideal para batch cooking
El asado lento del ave conserva los jugos naturales concentrados cerca del hueso. Almacenarlo troceado o deshilachado maximiza el espacio en tus tuppers y agiliza su posterior integración en ensaladas, fajitas o cremas.
Preparación
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Acondicionamiento y sazonado: Precalienta el horno a 190°C. Seca muy bien la piel del pollo con papel de cocina (la humedad impide que quede crujiente). Salpimienta generosamente tanto el exterior como la cavidad interna.
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Aromatización: Introduce en el interior del pollo el limón cortado por la mitad, los dientes de ajo machacados y las ramitas de tomillo fresco. Pincela toda la superficie exterior con el aceite de oliva.
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Horneado principal: Coloca el pollo en una bandeja con la pechuga hacia abajo. Vierte el vino blanco en el fondo de la fuente. Hornea durante 35 minutos.
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Volteado y acabado: Con cuidado, da la vuelta al pollo para dejar la pechuga hacia arriba. Riega la piel con los propios jugos del fondo de la bandeja. Sube la temperatura a 210°C y hornea 35-40 minutos adicionales hasta que la piel esté dorada y crujiente.
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Enfriamiento estratégico: Saca del horno y déjalo reposar de 15 a 20 minutos antes de cortarlo. No lo guardes caliente en los envases para evitar condensaciones que arruinen la textura.
Conservación y recalentado
Separa la carne del hueso y divídela en porciones funcionales. En la nevera aguanta perfectamente 4 días en un recipiente hermético de cristal. Si decides congelarlo, puedes porcionarlo, o desmígalo completamente y guárdalo en bolsas de congelación al vacío; se conserva intacto 3 meses. Recalienta la carne en microondas tapado a potencia media o dale un golpe de calor en el horno a 180°C si quieres recuperar firmeza en la piel.